viernes, 1 de agosto de 2008

Vuelta a la infancia


Sentarse a horcajadas sobre la vida como un niño pequeño, saborear cada momento sin tener conciencia de ello, simplemente vivir cada segundo como si chorreasen del universo, así intento recuperar muchas de las cosas que perdí cuando crecí, esa inocencia, esa mirada franca, esa sonrisa laxa y tontona que se pone cuando no hay nada más que hacer... Porque vivir debería ser más fácil, más natural, quizás incluso más libre. Sin embargo apretamos continuamente nuestras tuercas para llevarnos al extremo: que si hay que, tienes que... nos olvidamos de nosotros mismos, para qué acordarnos de lo que no nos gusta, apartando a veces lo agradable, lo placentero, hasta lo prohibido.
En fin, que entiendo que la senectud lleve a las personas a acordarse de su infancia. Supongo que es la forma más alegre de solucionar una vida llena de normas y parámetros sociales entre otras cosas. No sólo acaban jubilándose en lo laboral, sino que también lo hacen en aquellos asuntos de lo personal que no les permite ser ellos mismos. A ver si, en asuntos del alma,nos cae en gracia una buena jubilación anticipada.

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